Alimentación saludable

Aprende a leer las etiquetas de los alimentos

Introducción

Hola, Saludables. Sí, has visto a muchas personas que miran en los supermercados las etiquetas de los productos que compran y tu sabes que ahí puedes ver cosas importantes pero, como no estás acostumbrado, nunca te paras a mirarlas con detenimiento. Pues bien, en este artículo vamos a ver la importancia que tienen esas etiquetas, los motivos para leerlas y cómo hacerlo.

¿Por qué hay que leer las etiquetas?

Por varios motivos:

  1. Porque en las etiquetas podemos ver los ingredientes que contiene el producto, es decir, lo que realmente vamos a meter en nuestro cuerpo. El producto base puede ser cualquiera (carne, pescado, verdura, etc.) pero aquí aparecerán también otros posibles aditivos: sal, azúcar, colorantes, conservantes, etc.
  2. Porque aparecen las calorías que vamos a tomar, y además estas calorías figuran desglosadas según los principales macronutrientes (hidratos de carbono, proteína y grasa).
  3. Porque aparecen otros datos que pueden ser importantes: lugar de origen del producto (país, ciudad, región, etc.), el peso real que estás comprando, la empresa que lo fabrica realmente, cómo conservarlo, etc.
  4. Porque también nos puede indicar algunas características importantes del producto: bajo en sal, en grasa, rico en fibra, proteína, etc.

¿En qué debemos fijarnos principalmente?

Todos los alimentos envasados están obligados a tener una etiqueta donde ver sus características, esta es la verdadera forma que tiene el vendedor para decirnos lo que realmente nos está vendiendo y cómo nos lo está vendiendo. Pero,¡¡ten cuidado!!, desgraciadamente muchas empresas, no interesadas en que sepas realmente lo que compras, se encargan de camuflar estas etiquetas entre eslóganes, publicidad y falsos reclamos. Su objetivo es que compres por los ojos, sin darte cuenta de lo que haces realmente. Por lo tanto, es fundamental que busques las etiquetas, te tomes un momento y veas sobre lo que vas a comprar. Desde Míster Saludable queremos ayudarte y ponerte la información mas relevante lo más fácil posible, por eso, a continuación, te vamos a mostrar los principales puntos en los que debes fijarte:

Lista de los ingredientes usados en la elaboración

¿Qué es esto?

Aquí deben aparecer todos y cada uno de los ingredientes que el producto contiene. Lo más importante es que cuides que no contenga muchos colorantes, conservantes y potenciadores del sabor (déjame en los comentarios si estás interesado en que haga un artículo sobre este tema).

Que no te engañen…

¡¡Mucho ojo!! En algunos productos es fundamental ver muy bien los ingredientes para que no te den gato por liebre. Por ejemplo: muchos embutidos fríos (jamón de York, pechuga de pavo, etc.) contienen agua, almidones, harinas… para añadir menos carne y aumentar el peso. En el pan integral debes fijarte muy bien en el porcentaje de harina integral que usan, y, además, que sea harina integral y no el salvado solo. Cuando se usen aceites o grasas vegetales, debes cuidar que sean grasas buenas y no aceite de palma, grasas hidrogenadas, etc. Y, en fin, desgraciadamente, hay un largo etcétera sobre cosas en las que deberías fijarte (no acabaríamos este artículo, pero si estás interesado en alguna en concreto déjamelo de nuevo escrito en los comentarios).

Información nutricional

¿Qué es esto?

Parte fundamental para las dietas o para un seguimiento de las calorías que tomas. No solo se ven las calorías que aporta el producto, sino que deben aparecer los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas, entre otros datos. Debes de fijarte muy bien en este apartado porque como decimos en otros muchos artículos es fundamental comer de forma equilibrada y no abusar mucho de un nutriente.

Que no te engañen…

Mucho cuidado, por ejemplo, con los productos light, puede parecer que no tienen calorías pero si miramos la información nutricional veremos que tienen más de lo que esperábamos. Otro ejemplo son los hidratos de carbono, normalmente están desglosados, y es importante ver los que son azúcares y los que no. Con las grasas, pasa lo mismo, hay que ver cuáles son saturadas y cuáles insaturadas. Si tratamos de adelgazar, intenta que el producto no supere los 5 gramos de grasa por cada 100.

Cantidad neta

¿Qué es esto?

Tiene que aparecer lo que pesa exactamente el producto. Si el producto es líquido debe aparecer en litros (l.) o centilitros (cl.), si el producto es un sólido en kilogramos (kg.) o gramos (g.)

Que no te engañen…

Muchas empresas usan envases gigantescos pero dentro hay una porción de producto pequeña, lo mejor es siempre ver el peso que estás comprando. Igualmente, si vamos a comprar un sólido que está conservado en un líquido (conservas) tiene que aparecer el peso escurrido porque si no puede haber equívocos. Y mucho cuidado con los congelados, en innumerables veces cuando el producto se descongela, resulta que se queda en un peso ridículo en comparación con el peso original. De nuevo, fijate bien en el peso escurrido.

Denominación comercial del producto

¿Qué es esto?

Todo producto tiene que tener el nombre de lo que es en realidad. Puede ser el nombre genérico (leche, pan, huevos, lechuga, etc.) o una descripción que nos aclare lo que estamos comprando.

Que no te engañen…

Debemos fijarnos muy bien en el nombre del producto…No es lo mismo jamón cocido, que fiambre de cerdo, aunque en el envase parezca que hablamos de lo mismo. No es lo mismo aceite de oliva “a secas”, que aceite de oliva virgen extra. No es lo mismo yogur, que producto lácteo. No es lo mismo mantequilla, que margarina.

Procedencia

¿Qué es esto?

Tomando como perspectiva España, debe aparecer el país del que viene el producto si es de fuera de la Unión Europea, o debe indicarnos que está elaborado en la Unión Europea. Eso es lo mínimo para atenerse a la ley, pero si el fabricante no tiene nada que esconder también puede indicar el país, ciudad, región, etc. de donde procede el producto. Lógicamente, cuanto más se localice el producto, querrá decir que el fabricante no tiene nada que esconder.

Que no te engañen…

Quizá el ejemplo más sangrante en los últimos años sea el caso de la miel. Muchas empresas que introducen en España una pseudomiel, y decimos pseudomiel porque se ha demostrado que es de todo menos miel, para no identificarse ponen textualmente en el envase “mezcla de mieles originarias y no originarias de la UE” , lo cual es claramente una tomadura de pelo al consumidor porque así es imposible saber de dónde viene la miel.

Otro ejemplo, puede ser la mozzarella. Cuando uno compra mozzarella quizá espera que está sea italiana, pero resulta que esta puede ser de otros lugares muy variopintos como, por ejemplo, Alemania. Dejamos claro que en este caso la mozzarella alemana no tiene porque ser de mala calidad, al contrario, pero si esperas un producto italiano, no es italiano.

Se podrían poner innumerables ejemplos más, pero creo que queda clara la idea con los ejemplos anteriores.

Otras informaciones

Las anteriores eran los apartados en los que nosotros entendemos que hay que tener más cuidado para saber qué compramos y para que no nos engañen. Ahora bien, todos los productos envasados deben contener otras informaciones, algunas de ellas importantes, como la fecha de caducidad. Veamos:

Duración

Cada producto indicará su fecha de “consumo preferente”, es decir, cuándo sería mejor gastarlo pero sin una obligatoriedad. Si no hay “consumo preferente”, habrá fecha de “caducidad” para los productos más perecederos. Después de esta fecha no deberíamos consumir el producto.

Condiciones de conservación

El vendedor debe indicarnos cómo guardar y conservar el producto para que se conserve adecuadamente.

Identificación del responsable del producto

Si algo pasa con el producto, debe aparecer un nombre del responsable (productor, envasador o distribuidor) y su dirección para poder contactar con él.

Otros

Deben aparecer otras informaciones: el lote del producto, especificaciones para las bebidas alcohólicas, etc., pero entendemos que el consumidor medio no necesitaría ser tan metódico a la hora de fijarse en ellos y además haría el proceso de la compra interminable.

Conclusión

Bueno, por lo visto, puede ser muy pesado fijarse en las etiquetas de los productos, pero créeme si te digo que cuando te acostumbras lo haces de forma rápida y ágil, incluso ya no podrás dejar de hacerlo 🙂 A cambio las ventajas son muy grandes. De veras, no lo dudes, mira las etiquetas y aprende a saber lo qué compras y por qué lo compras; no es suficiente con que te entre por los ojos o con que sepas que va a estar delicioso, tu salud e, incluso, tu economía te lo agradecerán. Y recuerda que cuidar tu salud y tu alimentación está dentro de lo que nosotros conocemos como la vida saludable.

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