Alimentación saludable

Alimentos diferenciados: ¿Qué son? ¿Por qué tomarlos?

Introducción

Hola, Saludables!! Bienvenidos a un nuevo artículo sobre alimentación. Hoy, como continuación al artículo “Aprende a leer las etiquetas de los alimentos” (recuérdalo aquí), vamos a seguir viendo cosas importantes sobre el envasado de los diferentes artículos de alimentación. En concreto, nos vamos a detener en los alimentos que se diferencian por tener alguna característica especial, se suelen llamar “alimentos diferenciados”. Quédate hasta el final del artículo y descubrirás que, desgraciadamente, estos etiquetados no son siempre lo que parecen…

Los alimentos diferenciados

Sí, todos hemos visto en el supermercado envases con inscripciones como estas: “rico en fibra”, “bajo en grasa”, “sin azúcar añadido” y un larguísimo etcétera. Pues bien, lo primero que debes saber es que, aunque el producto muestre estas etiquetas, no tiene porque ser necesariamente mejor que otro sin etiquetas. El principal problema es que se supone que que toda esta información debería ser para que el cliente tenga más claro lo que compra y las características que el producto ofrece, sin embargo, en numerosas ocasiones la empresa solo trata de confundirnos e intentar hacer el producto más atractivo de lo que es. En definitiva, estas etiquetas deberían informarnos pero a menudo solo tratan de hacer publicidad, es decir, están puestas como cebos para que piquemos.

No obstante, pese a lo dicho anteriormente, no todo es un engaño, esos productos realmente tienen que tener las características que se especifican en su etiqueta y, además, deben cumplir dos normas básicas: 1º. Sus declaraciones nutricionales debes estar avaladas científicamente. 2º. Además de las características especiales, siempre tiene que aparecer la información nutricional del producto en una tabla.

Por lo tanto, que un alimento tenga una característica especial puede ser muy bueno, pues nos puede ayudar a conseguir ciertos requisitos en nuestra dieta (tomar más fibra, evitar el azúcar, incrementar el consumo proteico, etc.) pero hemos de ser prudentes y no comprar un producto por el mero hecho de llevar una etiqueta bonita que dice de él tal o cual cosa. ¿Qué debemos hacer? Pues fijarnos en su información nutricional y entender si realmente nos interesa o no.

Las características de los alimentos

A continuación vamos a explicar claramente en que consiste cada una de esas características o declaraciones de los alimentos que podemos encontrar en sus envases:

  1. Respecto a la energía que aportan los alimentos, podemos encontrar las siguientes declaraciones:
    1. Bajo valor energético: el producto tiene que tener menos de 40 kcal. por 100 g. o menos de 20 kcal. por 100 ml. si es un líquido. Por ejemplo, en las leches vegetales (soja, arroz, almendra, etc.) es conveniente ver si cumple esta especificaciones.
    2. Valor energético reducido: ahora el alimento tiene que aportar un 30 % menos de energía sobre el producto de referencia básico. El fabricante está obligado a informarnos sobre cómo lo ha conseguido.
    3. Sin aporte energético: en esta ocasión el producto tiene menos de 4 kcal. en 100 ml. Si se trata de un edulcorante, ha de tener menos de 0,4 kcal. por cada dosis (de unos 6 gr. de azúcar).
  2. Respecto al contenido en azúcares, podemos encontrar la siguiente clasificación:
    1. Bajo contenido de azúcares: el producto tiene que tener menos de 5 g. por 100 g. o menos de 2,5 g. por 100 ml. si es un líquido. Por lo tanto, vemos que es interesante, pues la ingesta de azúcar será considerablemente menor.
    2. Sin azúcares: el alimento tendrá menos de 0,5 g. por 100 g. o 100 ml. Ahora el producto no tiene o prácticamente no tiene nada de azúcar.
    3. Sin azúcares añadidos: quiere decir que al producto no se le ha añadido ningún tipo de azúcar, pero mucho ojo, puede contener el azúcar que el producto naturalmente tiene. Por ejemplo, los yogures naturales no tienen azúcares añadidos por el fabricante, pero el propio yogur de forma natural tiene que contener algo de lactosa que es el azúcar que contiene la leche. Lo mismo ocurre con zumos, cereales, etc. para que estos sean sanos lo importante es que el fabricante no les añada azúcar, pero ellos mismos contendrán un porcentaje que puede variar. Por lo tanto, hay que distinguir entre sin azúcares y sin azúcares añadidos, pero ambas posibilidades serán, en principio, saludables, aunque, repetimos, la segunda contendrá azúcar, eso sí, natural. Cuando hablamos de sin azúcares añadidos también podemos ver la etiqueta contiene azúcares naturalmente presentes.
  3. Respecto al contenido en sal o sodio, existe esta caracterización:
    1. Bajo contenido de sodio/sal: el producto ha de tener menos de 0,12 g. de sodio, o el equivalente de sal (0,3 g.) por 100 g. o por 100 ml.
    2. Muy bajo contenido de sodio/sal: el producto tiene que tener menos de 0,04 g. de sodio, o el equivalente de sal (0,1 g.) por 100 g. o por 100 ml.
    3. Sin sodio o sin sal: el producto tiene menos de 0,005 sodio, o el equivalente de sal (0,01 g.) por 100 g. o por 100 ml. Por lo tanto, estas diferenciaciones de los productos bajos en sal serán muy importantes para las personas que deban evitarla (hipertensos, problemas de corazón, retención de líquidos, etc.) y deberán leer con minuciosidad estas etiquetas.
  4. En cuanto al contenido en fibra de los alimentos, distinguimos:
    1. Fuente de fibra: el producto tiene que tener más de 3 g. de fibra por 100 g. o, como poco, 1,5 g. de fibra por 100 kcal.
    2. Alto contenido de fibra: ha de contener más de 6 g. de fibra por 100 g. o, como mínimo, 3 g. de fibra por 100 kcal.
  5. Respecto al contenido en proteína:
    1. Fuente de proteínas: el producto contiene más del 12% de proteína del valor energético.
    2. Alto contenido en proteínas: las proteínas constituyen más del 20% del valor energético del producto.
  6. También pueden aparecer otras especificaciones de contenido (vitaminas, minerales, omega 3 y 6, etc.) en los productos. Veámoslo:
    1. Contiene o fuente de “x sustancia”: el fabricante está interesado en decirnos que su producto contiene un nutriente o sustancia interesante. Si, por ejemplo, se aplica a vitaminas o minerales, el producto tendría que tener más del 15% de la cantidad diaria recomendada en 100g. del producto, o en una ración única si el producto es monodosis.
    2. Alto contenido de “x sustancia”: en esta ocasión el producto ha de tener más del 30% de la cantidad diaria recomendada en 100 g. o 100 ml. de producto.
    3. Contenido reducido de “x sustancia”: el producto tiene que contener, al menos, un 30% menos de dicha sustancia en comparación a un producto similar. Si se refiere a micronutrientes (vitaminas, minerales…), la reducción será del 10%, y, si se refiere al sodio, la reducción será de, al menos, el 25%. Esta es una de la características más controvertidas, puesto que pueden tratar de vendernos ciertos productos como bajos en algo, normalmente para adelgazar. Así, si dicen que un queso es de bajo contenido en grasa, realmente tendrá una reducción del 30% de su grasa, pero nótese que el queso es un producto muy calórico y graso y, por lo tanto, aún así, tendrá bastante grasa y calorías.

¡Que no te engañen!

Ahí quedan todas las características que pueden tener los distintos productos. Sin embargo, como decíamos más arriba, no siempre debemos dejarnos engañar, pues en muchos productos aparecen dichas etiquetas con la idea de confundirnos dibujándonos un producto mejor y más rico de lo que es. Por ejemplo, se me viene a la cabeza cuando en los envases de carne nos aparece la etiqueta “sin gluten”, pues bien, tenemos que saber que eso es una tontería ya que la carne no debe contener gluten de ninguna manera, pues no está presente en este tipo de producto (carne, aves, pescado); si contuviera gluten, es, de hecho, porque le habrían añadido algún producto no deseable para añadir más peso, darle consistencia, sabor, etc. Otro ejemplo es cuando dicen que el atún tiene “alto contenido de proteína”, ¡claro que tiene un alto contenido de esta sustancia! pero porque cualquier pescado es muy rico en proteína, ¡no es una característica especial!

Y ¿qué decir de los cereales, panes integrales, etc.? Su característica primordial es que son muy ricos en fibra, cuando nos dicen que son “ricos en fibra”, no hacen más que destacar una información que debería ser general para todo ese tipo de productos. Es más, si hoy en el mercado existen multitud de derivados de cereales que no son ricos en fibra, es porque, para rentabilizar estos productos y verderlos más baratos, se han refinado y artificialmente se les ha quitado la fibra.

En fin, hay multitud de ejemplos de productos engañosos. La única posibilidad de evitar el engaño es leer bien la información nutricional y estar mínimamente informados de cómo es realmente el producto.

Conclusión

En definitiva, nos ha quedado claro que los alimentos diferenciados son aquellos que se destacan por tener una característica que los hace diferentes al resto. Estos productos, en general, son buenos y debemos prestarles atención, pero no debemos dejarnos engañar por la publicidad engañosa que algunos contienen. Por lo demás, estos productos nos ayudan a evitar ciertas sustancias, a tomar otras que son positivas y, terminando, nos ayudan a llevar una vida más sana y equilibrada, lo que nosotros llamamos la vida saludable.

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