Alimentación saludable

Alergias e intolerancias a los alimentos: ¿sufro alguna de ellas?

Introducción

Todos sabemos o hemos escuchado alguna vez que tal persona es alérgica o intolerante a cierto elimento. Sin duda, sabemos que esa persona enfermará con más o menos gravedad si ingiere ese alimento, pero pocas personas saben realmente la diferencia entre alergia e intolerancia. Es más, muchas personas han notado que algunos alimentos no les sientan especialmente bien pero nunca se han planteado que tengan una leve intolerancia a ese alimento. En este artículo de Míster Saludable vamos a abordar todas esos interrogantes. ¡¡Acompáñanos!!

Diferencias entre alergia e intolerancia

Como decíamos, muchas personas no conocen la diferencia entre alergia e intolerancia alimenticia, e incluso usan ambos términos indistintamente. Diferenciemos ambos términos, ya que vamos a a ver que son muy diferentes:

Alergias alimentarias

Una alergia es una reacción exagerada de nuestro cuerpo frente a un alimento. Por lo tanto, entra en juego nuestro sistema inmune, y esta es la principal diferencia con las intolerancias, en las que no hay respuesta inmune. En la intolerancia solo hay una respuesta local, a nivel del aparato digestivo.

Siempre que aparece una alergia tiene que existir un primer contacto dañino con el alimento en cuestión. El cuerpo, al contacto con ese alérgeno, reacciona de forma exagerada y provoca la alergia. Sin embargo, es curioso que en ese primer contacto la persona no notará nada, será en los siguientes contactos cuando aparezca la reacción alérgica. Lo que ha ocurrido es que el sistema inmunológico ha reconocido ese alimento como peligroso para el cuerpo, y lo que hace es prepararse para repelerlo en las próximas ocasiones que se produzca el contacto. Desde el primer contacto, el cuerpo para protegerse genera unos anticuerpos y, cuando de nuevo sienta ese alimento, libera los anticuerpos para defenderse provocando la reacción alérgica que en muchos casos puede ser muy peligrosa.

En realidad, es una respuesta inútil pues no hay un verdadero peligro para nuestro organismo; podemos decir que es algo así como un fallo del sistema inmunológico. Los síntomas pueden ser muy distintos y pueden aparecer al instante, en unos minutos o en horas. Pueden ser simplemente pequeñas molestias a las que no damos importancia (ligero picor, enrojecimiento de una zona, etc.), pueden ser leves (picor, hinchazón, etc. ), moderados (rinitis, eccemas, mareos, problemas respiratorios, etc.), graves (nauseas, vómitos, arritmias, etc.) e incluso muy graves (shock anafiláctico y muerte).

Dado que la única manera de impedir la reacción alérgica es evitar que la persona entre en contacto con el alérgeno, es fundamental conocer bien las alergias que cada uno tiene y evitar comer ese alimento. Pero, es más, en el caso de alergias graves no hay que evitar únicamente ese alimento, sino también cualquier otro producto que haya estado en contacto con el alimento que provoca la alergia.

Intolerancia alimentaria

La intolerancia alimentaria es muy distinta a la alergia. Se produce simplemente porque nuestro aparato digestivo, por algún motivo, no es capaz de digerir un alimento; no existe, por lo tanto, ni primer contacto, ni anticuerpos, ni problema inmune.

El alimento, como no puede ser digerido, va pasando por el aparato digestivo provocando diversos problemas: gases, dolor de estómago, hinchazón, nauseas, vómitos, diarrea, etc. La intolerancia alimentaria, normalmente, es menos grave que la alergia, e, incluso, el intolerante puede tomar ese alimento conflictivo en pequeñas dosis si la intolerancia es leve. Recordemos que en el caso de las alergias se ha de evitar el alérgeno a toda costa.

Alimentos que producen reacciones adversas

Todos los alimentos pueden provocar una alergia o una intolerancia, sin embargo, vamos a ver los alimentos que con más frecuencia suelen estar involucrados en estos procesos:

  1. Gluten: es una proteína que aparece en cereales como el trigo, la avena, la cebada o la espelta. La patología que provoca más a menudo es la celiaquía. Estos cereales están o pueden estar presentes en: pan, pastas, sopas, pasteles, añadidos en carnes, salsas, etc. No todos los cereales contienen gluten y así los intolerantes pueden tomar arroz o maíz.
  2. Leche y derivados (lactosa): se puede ser intolerante a la lactosa o alérgico a la proteína de la leche. Es especialmente complicada porque la leche o algunos de sus derivados pueden estar ocultos en casi cualquier alimento que imaginemos del supermercado.
  3. Crustáceos y productos a base de crustáceos: las personas alérgicas deberán evitar: gambas, langostas, langostinos, cangrejos, etc. Se ha de comprobar también la composición de cremas, salsas, etc. que pueden contener algo de estos.
  4. Moluscos y productos a base de moluscos: almejas, mejillones, navajas, etc. También suelen estar presentes en salsas, cremas, etc.
  5. Pescados y productos a base de pescado: se puede ser alérgico a cualquier tipo de pescado. Mucho cuidado con su aparición en salsas, aliños para ensalada, pizzas, etc.
  6. Huevo: se consume habitualmente en platos preparados como todo tipo de postres, salsas, productos cárnicos y un largo etcétera.
  7. Soja y derivados de la soja: se puede encontrar principalmente en grano, germinada o en forma de leche vegetal. También puede estar presente en salsas, pastas, aliños, productos cárnicos, etc.
  8. Cacahuetes y derivados: además de consumirlo tostado, se puede encontrar en multitud de aceites, mantecas, harinas, pastas, galletas, chocolate, todo tipo de postres, etc.
  9. Frutos secos: nueces, almendras, avellanas, anacardos, etc. son susceptibles de provocar alergia. Además de estar presentes en una gran cantidad de productos (postres, harinas, cremas, salsas, etc.), pueden contaminar muy fácilmente otros productos, por lo que hay que tener mucho cuidado con su manipulación.
  10. Granos de sésamo, mostaza y derivados de ambos: se pueden encontrar como semillas enteras pero también en salsas, cremas, postres, aceites, harinas, etc.
  11. Altramuces: es un tipo de legumbre que se suele consumir como aperitivo. Sin embargo, también pueden estar presentes en productos de panadería: panes, harinas, etc.
  12. Apio y derivados: toda la planta (raíces, tallos, hojas y semillas) puede provocar alergia.
  13. Dióxido de azufre y sulfitos: se emplea en la industria alimentaria como conservante y antioxidante. Se encuentra en todo tipo de conservas y preparados, igualmente en bebidas alcohólicas: vino, cerveza, etc.

Vista la lista de alérgenos, cuando se vaya a preparar una receta para un alérgico, habrá que revisar toda la lista para evitar el alérgeno. Por otro lado, tampoco debemos olvidar comprobar el etiquetado de cualquier producto por si contuviera, de forma menos evidente, algún producto prohibido.

Conclusión

No juegues con la salud y tómate muy en serio el respeto a la comida de los alérgicos, pues, si no somos cuidadosos, nos podemos llevar un susto bastante importante. Recuerda que incluso se puede dar un shock anafiláctico y la persona puede llegar a morir. Si somos respetuosos con los alimentos peligrosos, si estamos informados de las alergias de nuestros comensales y llevamos una dieta sana y equilibrada, sin duda, estaremos haciendo lo correcto y siguiendo lo que nosotros conocemos como la vida saludable.

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